Verbal: Usa palabras para nombrar, describir, definir.
Analítico: Estudia las cosas paso a paso y parte a parte.
Simbólico: Emplea un símbolo en representación de algo. Por
ejemplo, el dibujo significa
"ojo"; el signo + representa el proceso de adición.
Abstracto: Toma un pequeño fragmento de información y lo
emplea para representar el todo.
Temporal: Sigue el paso del tiempo, ordena las cosas en
secuencias: empieza por el principio, etc.
Racional: Saca conclusiones basadas en la razón y los datos.
Digital: Usa números, como al contar.
Lógico: Sus conclusiones se basan en la lógica: una cosa sigue a otra en un
orden lógico. Por ejemplo, un teorema matemático o un argumento razonado.
Lineal: Piensa en términos de ideas encadenadas, un
pensamiento sigue a otro, llegando a menudo a una conclusión convergente.
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No verbal: Es consciente de las cosas, pero le cuesta
relacionarlas con palabras.
Sintético: Agrupa las cosas para formar conjuntos.
Concreto: Capta las cosas tal como son, en el momento
presente.
Analógico: Ve las semejanzas entre las cosas; comprende las
relaciones metafóricas.
Atemporal: Sin sentido del tiempo.
No racional: No necesita una base de razón, ni se basa en los
hechos, tiende a posponer los juicios.
Espacial: Ve donde están las cosas en relación con otras
cosas, y como se combinan las partes para formar un todo.
Intuitivo: Tiene inspiraciones repentinas, a veces basadas en
patrones incompletos, pistas, corazonadas o imágenes visuales.
Holístico: Ve las cosas completas, de una vez; percibe los
patrones y estructuras generales, llegando a menudo a conclusiones
divergentes.
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